Por Flor Nieto.

Wendy Soler, skatergirl

Nació en Caleta Olivia y a los 13 años se subió por primera vez a un skate. Era una patineta de juguete que se transformó en una real a través de un deseo de cumpleaños. No se bajó más. Antes de los 18 ya había ganado premios internacionales. Wendy es skater, sommelier, estudia Licenciatura en Comunicación Audiovisual (UNPA), sueña con llevar su mirada al mundo y recicla tablas rotas en Lefdeln, emprendimiento sustentable.

 Empezó a patinar de chica, de re chica. Cuando todavía se chateaba por MSN, el concepto masivo de Girl Power ni se veía venir y tenía que competir contra varones por la falta de una división femenina.

-¿Cómo fue crecer en Caleta Olivia?

 Fue complicado, más que nada durante la adolescencia. Por el clima, porque nunca existieron pistas públicas ni un movimiento del skate acá en el sur, no se conoce tanto. Fue bastante complicado pero más allá de eso, hay mucha juventud medio quedada, no hay muchas cosas para hacer más allá de ir a la playa. El clima tampoco ayuda. Tampoco hay un skatepark. Acá hay uno muy chiquitito pero no se puede andar, las rampas están mal hechas, no existe otro lugar. En Rada Tilly sí. Siempre practiqué en la calle. 

En realidad siempre fui a las competencias para viajar, conocer gente, divertirme más allá de representar y competir que está buenísimo. Nunca fui una persona competitiva, siempre traté de disfrutarlo.

 -¿Qué nos contás de la primera vez que fuiste a competir? 

La primera vez que competí fue en Comodoro, para un evento de Al Límite hace un montón. Competía con chicos porque era la única chica. Habían otras pero yo iba siempre, salía con los chicos, todo eso. La primera competencia internacional que tuve fue en Buenos Aires en el 2010, con chicas de Brasil, de Perú, de Chile. Fue la primera vez que viajé a Buenos Aires, tenía 15 años. 

Fui sola y me encontré con unas amigas con las que hablábamos por Messenger -risas-. Mi categoría era intermedia, salí primera en ese Sudamericano. En el 2011 volví a la misma competencia en la misma categoría, también salí primera y después ya me pasé a la más avanzada. Después me fui a vivir a Córdoba para terminar la secundaria allá porque acá no había clases nunca. De ahí seguí compitiendo, habían más porque se hacía un circuito cordobés de skate, ya tenía su categoría femenina.

 En el 2012, 2013 salí campeona y ganaba todo el circuito de todo el año. Viajaba, iba a Mendoza, al Girls Invasion, así se llama el circuito de chicas. Son varias fechas y vas compitiendo. Se hace en marzo, mayo, julio, agosto, noviembre y así.

-¿Cómo es la previa de una competencia? 

 Te divertís con amigas que no ves hace bastante, te relajás y a la hora de competir tratás de dar lo mejor. El skate femenino en Argentina es algo que recién está creciendo entonces cuando vas a una competencia, por más de que tengas nervios o no tengas ganas, siempre lo mejor es participar para que eso salga en las redes y que se vea que somos bastantes chicas. Más allá de la competencia, es importante mostrar que esto exista, que esto siga y que más chicas se animen. 

-Estuviste viviendo muchos años en Córdoba ¿Qué extrañabas de Patagonia?

 Extrañaba el mar más que nada, ahora estando en Caleta también extraño Córdoba así que en dos semanas me voy unos días. Tengo dos hogares, el sur y Córdoba. Estoy allá y extraño acá, estoy acá y extraño allá -risas-. En el sur me encuentro conmigo y en Córdoba con mis amigos. 

 -Además sos sommelier...

Sí, siempre tuve un encanto y una curiosidad por los vinos, por saber cómo se hacían, por conocer este mundo hermoso. El año pasado encontré un curso en Córdoba de Sommelier, profesional en vinos argentinos, lo hice y lo terminé. Terminé algo -risas-. El vino es algo que me encanta, algo medicinal, super natural, con antioxidantes, algo que se puede compartir con amigos. Un encuentro sin vino es como despertarse a la mañana y tomar un té -risas-. Con mis amigos y familia, lo que más me gusta es compartir. Lo lindo es el encuentro.

-Ahora estás estudiando Comunicación Audiovisual en la UNPA ¿Qué te llamó? 

 Siempre me gustó lo audiovisual sin saberlo. Me acuerdo que cuando era chica siempre decía: "Qué ganas de que mis ojos sean una cámara y filmar todo lo que veo todo el tiempo". Sin tener la idea de que eso existía. Cuando me fui a Córdoba, me lesioné. Me rompí el 85% de la rodilla en una competencia en Mendoza. Me rompí el ligamento lateral, los dos cruzados, el menisco y casi quedo paralítica. Dije: "Se termina mi vida de skater, tengo que hacer algo". Ahí tuve un año y medio de recuperación, en el 2015 me puse a estudiar Cine. Hice un año completo, me iba bien pero dejé la carrera y no sé por qué. 

En 2016 volví a andar en skate, volví con la marca que nunca me dejó de sponsorear, Shimmer. La dueña, Daniela Suárez, es la misma chica que organiza las competencias de skate femenino, es una persona que le pone mucho corazón y mucho amor a la movida. Ella fue la que me involucró en el skate femenino, la que me hizo conocer a todas mis amigas.

 Cuando me lesioné muchas marcas me dejaron y ella siempre me acompañó. Cuando volví le dije que prefería que le diera el apoyo a otras chicas y ella me dijo que no. Todavía me sigue apoyando y estoy muy agradecida por eso. Por más de que ahora no esté al 100% patino, me divierto, viajo, aprendo cosas nuevas. Volviendo a lo de cine, en ese momento pensaba que para hacer cine no era necesario estudiar, porque es algo que tenés en la cabeza. 

  Después me di cuenta de que la vida no funciona así y que sí o sí necesitás las herramientas. El año pasado terminé lo de Sommelier pero quería algo más, cuando vine acá me acuerdo que mi papá me dijo: "Che, hay una carrera en la UNPA..." yo negada porque no me quería quedar. 

Averigué y me pareció que podía ser. Después me fui de vacaciones y agregaron una semana más de inscripciones. Lo vi como una señal. Fui y me inscribí. Cuando empecé la carrera me di cuenta de que me fascina. Me llena. Me encanta estudiar. Todos los días que puedo salgo con mi cámara al mar, a donde sea y mostrar La Patagonia. Me gustó y me gusta estudiarlo acá porque siempre estamos mirando lo que pasa en Buenos Aires o en lugares grandes y nadie conoce lo que pasa realmente en el sur. Uno de mis sueños, por más de que llegue a tres espectadores no me importa, es mostrar lo de acá. 

-Aparte es necesario.... 

Ahora estamos desarrollando ideas. Voy con un amigo a la Universidad, Felipe (Delgado). A los dos siempre nos costó vivir en Caleta. Él también es skater, empezamos andando casi juntos, nos conocemos desde los 14 años y ahora estamos estudiando. Nunca dejamos el skate. Nos complementamos con eso. Por más de que no andemos en skate todos los días siempre estamos en contacto con el skate y empezamos con un proyecto. 

 -¿Nos contás de qué se trata Lefdeln? 

Se basa en reciclar tablas de skate que ya se rompieron, hacemos llaveros y tenemos en plan otras cosas. Tenemos un taller y pronto queremos hacer portavelas, destapadores, pipas, nuestro sueño es llegar a las lámpara pero por el momento vendemos llaveritos. 

Están muy lindos. El proyecto empezó el año pasado con Felipe. Fue su idea. Él dijo: "No vamos a tirar todas las tablas que rompimos" y pensó que se podía hacer algo. Averiguó, habló con una persona que hace reutilización de skate en Chile. Le dio unos consejos y empezó a innovar en algo que ya existía pero a su modo. Creó estos llaveros con otras formas, aprendió la técnica del lijado, darle un buen acabado. 

 Como él estaba solo empezó y dejó. Hace poco fui a su casa, vi y le dije: "Nos unamos, ya fue, compartimos, nos complementamos". Así empezó todo, limpiamos el taller y comenzamos a trabajar. En un día hicimos 15 llaveros, ayer fuimos a caminar a la meseta y nos llevamos para hacer unas fotos. Ahora estamos con otras ideas, de a poco. Lo tomamos como una terapia, crear, despejarnos, relajarnos, siempre hacer todo por amor y diversión. Acá en Caleta no tenemos tienda ni nada pero la idea es llevar muestras y ver si a alguna tienda le interesa. Por ahora lo hacemos por amor. 

Hoy vendí un llavero y a la tarde vamos en bici a llevarlo. Queremos cuidar el medioambiente y que el mensaje llegue. Se conecta el skate, con la amistad, en los momentos de recreo disfrutar un buen vino, la cámara, taller, crear, filmar, sacar fotos, disfrutar de la naturaleza. Ahora me estoy conociendo, que me gusta estar en contacto con la naturaleza, todo se conecta. La música, el skate, la amistad, el vino, el mar. 

-¿Cómo era ser chica y andar en skate antes? ¿Cómo es ser chica y andar en skate ahora? 

Cuando empecé a andar en skate acá en Caleta tenía 13 años, iba a patinar acá a la Escuela N? 69, compartía con un montón de chicos y lo típico pueblerino era: "Mirá la machona que anda en patineta. Eso es de chicos" "Uy mirá la machona". En un momento la machona empezó a competir y le ganó a los chicos. En un principio sí me molestaba y dejé pero pensé: "Pero si esto me gusta". 

Después empecé a competir y a viajar, cada vez que volvía era diferente, como "Bueno, la chica sigue andando en skate". Siempre fui de llevarle la contra a la co- rriente. Y si me decían que no podía yo decía que sí, que lo iba a hacer. Así. Por suerte nunca me bajé de la tabla, cuando me lesioné pero nada más. Ahora, en esta época que estamos viviendo, esta revolución es algo increíble y está buenísimo. Andar en skate ahora siendo chica sí, es poder femenino. 

 -Y muchas habrán visto que se podía también... 

Ahora son muchas, de chiquititas. Hay escuelas de skate, tengo amigas que ahora están viajando por Barcelona, por el mundo gracias al skate. Une muchas cosas, desde la amistad, el amor, es increíble lo que te da el skate. Imaginate que hasta podés reciclar las tablas y hacer otras cosas.

-¿Qué le dirías a una chica quiere empezar a andar en Skate? 

Que conozca este mundo hermoso, que nunca escuche las cosas negativas. No es tán fácil pero con práctica se puede. Es un deporte que requiere equilibrio y tu mente se equilibra también. Subirte a la tabla es algo muy lindo, no te importa nada más que eso, estás totalmente enfocada en patinar y te sentís totalmente libre. Es fácil hacer oídos sordos arriba de la tabla.

Wendy inquieta pero enfocada sabe qué quiere, cuándo lo quiere y lo dice: "Quiero terminar la Universidad, es una carrera que me gusta, seguir andando en skate siempre, a fin de año ir a ver a mis amigas a Buenos Aires y participar de los eventos del Girls Invasion. Además seguir con el proyecto con mi amigo Felipe, es algo que nos gusta, lo estamos haciendo de a poquito, a pulmón. Seguir con eso y jugando con la cámara, disfrutar de la naturaleza con todas las herramientas. Siempre sale algo nuevo, siempre estamos buscando algo para hacer como ahora en un rato vamos a salir en bici por ahí a hacer fotos. No nos frena ni el viento." 

Nota de Flor Nieto.

Leé más notas de Flor en su blog: http://www.flornietoblog.com/

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